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Acerca del Blog


El origen de este blog se remonta al año 2009, durante mi vida universitaria en Bogotá D.C. La idea nació en una reunión casual con un compañero de estudios, César Julián Gil Páez, en un salón del Bloque G de la Facultad de Derecho de la Universidad Externado de Colombia. De aquel encuentro surgió el impulso para comenzar a escribir y publicar contenidos jurídicos, cada uno adaptado a nuestros gustos personales y a las plataformas digitales que entonces empezábamos a explorar. Fue así como apareció el interés común por la divulgación y por la actividad de escribir, que terminaría convirtiéndose en una práctica constante.

Con el tiempo, pusimos en marcha nuestros propósitos iniciales y, guiados por los dones recibidos del Espíritu Santo, fuimos desarrollando lo que hoy representa este espacio. Este blog ha ido creciendo como una rutina saludable, una forma de expandir el conocimiento no solo jurídico, sino también de temas vinculados al crecimiento personal y, más recientemente, a la progresión espiritual. Buscamos comprender y trabajar las tres (3) dimensiones del ser humano siguiendo la antropología cristiana (en especial, la paulina):
  1. Espíritu
  2. Alma
  3. Cuerpo

El título del blog surgió de tres (3) factores sencillos:
  1. Una ocurrencia espontánea.
  2. Mi afinidad por el Derecho Público, sin limitarlo exclusivamente a lo estatal.
  3. El deseo de que el blog fuera realmente público, de acceso abierto, con contenido divulgativo.
  4. Propósito y sentido

El impulso inicial brotó del deseo innato de conocer la verdad, unido al gusto por la escritura y la lectura edificante. Una bitácora es, en sí misma, una forma de expresión y también una forma de ejercer poder: el poder de poner ideas en la red, sintetizar lo que te apasiona y compartirlo con otros. Permite además interactuar con personas desconocidas, recibir sus perspectivas y dialogar con múltiples formas de pensamiento. Eso es lo que ofrece este Blog.

Cualquier cosa que se lea, escuche, vea o perciba puede convertirse en motivo de reflexión. De ahí que escribir sobre temas de coyuntura o de interés personal sea un ejercicio abierto y crítico. Un blog es una herramienta esencial y complementaria para llevar una vida virtuosa y fortalecer el crecimiento personal y espiritual. Fomentar el conocimiento con humildad y caridad se convierte en un acto de amor hacia el prójimo, para animarlo también a pensar y expresarse. Manifestar lo que uno desea comunicar es clave, siempre con respeto por los derechos y libertades de los demás.

Intelectualmente, debemos considerarnos personas inquietas: analizamos la realidad para confrontarla con los contrastes de la virtud. Esto exige hábitos saludables como forma de lucha diaria contra el mal. Escribir, en ese sentido, es servir (Serviam!), es una manera de combatir las guerras (ahora espirituales, del cual incluye las culturas, de los sistemas y de los pensamientos) que se libran en diversos frentes.

Las opiniones expresadas aquí son profundamente personales y responden a una visión (presunta) virtuosa del mundo. No buscan convencer, sino informar (divulgar). Los artículos serán normalmente sencillos con el fin de evitar ser cansones.

Lo más importante siempre será la apertura a las críticas constructivas, indispensables para mejorar este espacio, retroalimentarnos y aprender de quienes nos leen. No nos moverán las emociones pasajeras, sino la fe y la razón —una visión ascética—, procurando la intersubjetividad más que una supuesta imparcialidad absoluta. Buscamos ser intelectualmente honestos y consecuentes, sin dobles discursos ni tibiezas, firmemente fieles.

Este espacio está abierto para todo aquel que desee leer. Sean bienvenidos.

¡Dios los bendiga!


MARIO FELIPE DAZA PÉREZ
Abogado | Divulgador | Escritor

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